Opus Dei Castilla y León

Actividades y Testimonios de miembros de la Prelatura del Opus Dei y cooperadores en Castilla y león

Archive for 24 abril 2008

“Descubrí cómo trabajar con visión de servicio a los demás”

Posted by opus dei valladolid en abril 24, 2008


Jesús San Miguel acaba de recibir el Premio Castilla y León de Investigación Científica y Técnica. Es Jefe del Servicio de Hematología del Hospital Clínico de de Salamanca y subdirector del Centro de Investigación del Cáncer

A sus 54 años este soriano es coordinador de la Red Nacional de Mieloma, después de haber creado la Red Europea de Mieloma (EUMM). Tiene en su haber,  entre otros, el Premio Internacional Waldenström, Premio Nacional de Investigación, Premio Nacional de Oncología y Premio CEOE a la investigación Científica en Ciencias Biológicas. Con este galardón se reconocía la “extraordinaria calidad” de sus investigaciones en el campo de la Hematología y en concreto de los cánceres hemáticos, como la leucemia, lo que le ha llevado a realizar más de 400 publicaciones, la mayoría de difusión internacional, y participar en 45 proyectos de investigación.

¿Cómo conociste la Obra?

Se puede decir que “desde la otra esquina”. Vivía en Burgos y por diversos avatares me fui a estudiar medicina en la Universidad de Navarra. Allí residí en el Colegio Mayor Belagua, que lleva el Opus Dei. Iba bastante aleccionado, por parte de mi padre y de algunas otras personas, para que ni de lejos me acercase a la Obra. La verdad es que iba cargado con todo tipo de prejuicios en contra de la institución.

¿Pero ahora eres miembro del Opus Dei?

Sí. Pedí la admisión en la Obra en el año 1974 cuando estudiaba cuarto de Medicina.

¿A qué se debió ese cambio?

Cuando empecé a conocer a personas de la Obra (algunos de ellos hoy grandes amigos míos). Me sorprendió el contraste abismal que había entre la idea que yo tenía, llena de prejuicios, y la realidad. La vida y actitud de esas personas me dio mucho que pensar.

Pero de ahí hasta pedir la admisión…

Fue un proceso lento de asombro y asimilación. La idea de santificar los estudios, el trabajo, me fascinaba. A su vez, me sorprendía y atraía el cariño que encontraba en el Colegio Mayor.

¿A qué te refieres?

Fundamentalmente al ambiente de familia que encontré. Por ejemplo, cogí una gripe muy fuerte que me tuvo más de una semana en cama. Me sentí en todo momento muy arropado, como si estuviera en mi propia casa. Hasta el capellán me llevaba la comida y me acompañaba durante un buen rato.

¿Y eso fue decisivo?

No, realmente sólo fue como una gota más entre otras muchas que terminaron por colmar el vaso, después de que poco a poco hubiera ido calando en mí la coherencia de vida de muchas personas. En el Colegio pude comprobar la pluralidad de ideas políticas y sociales de los miembros de la Obra; nada que ver con el conjunto de tópicos que llevaba en mi mochila cuando aparecí por allí.


Antes me hablabas de la santificación del trabajo…

Fue un factor decisivo. He de reconocer que era un poco empollón. Tenía una gran inquietud profesional. Las perspectivas que se me abrían para mi futura labor como médico me parecían apasionantes, soñaba con llegar muy lejos… Pues bien, descubrir que ese trabajo no era un obstáculo sino el mejor de los instrumentos para unirse a Dios y realizarlo con una visión de servicio a los demás suponía dar un giro radical a los motivos que hasta entonces me movían (me enseñaron que en lugar de trabajar por “algo”, lo haría por “alguien”….)

¿Influyeron más aspectos?

Otra cuestión que me pareció inaudita fue enterarme que el matrimonio era una más de las vocaciones cristianas. Me pareció sorprendente, nunca me lo había planteado así. A mí me atraía mucho la idea de compartir la vida con la mujer de la que me enamorara, de formar un hogar, de gozar con los hijos. La idea de que eso era algo querido por Dios me descubrió algo más que una nueva perspectiva. Trabajo y familia eran y son dos aspectos nucleares en mi vida. Tenemos 6 hijos. En los Congresos muchos colegas de todo el mundo me conocen como el “family man”

¿Tu mujer es también del Opus Dei?

Sí, lo que facilita muchas cosas, pero podía no haber sido así porque la vocación es personal. En el matrimonio lo más importante es compartir un proyecto común de vida, eso es fundamental a la hora de educar a los hijos.

A veces se dice que los hijos dan muchos problemas…

Sí, y también muchas alegrías. Lo importante es esforzarse cada día por buscar su bien, compaginando un alto grado de cariño con la transmisión de una educación humana y cristiana recia y coherente. Eso me ha llevado a implicarme, junto a otros padres, en un proyecto educativo en la ciudad, un Colegio que cuenta ya con unos 600 alumnos. Gracias a Dios yo estoy teniendo muchísima suerte con mis hijos. Dos de ellos son del Opus Dei y les veo muy felices. Todos los días pedimos para que todos ellos sean buenos hijos de Dios.

Los que son de la Obra, ¿no pueden estar un poco condicionados porque lo sois tú y tu mujer?

Les hemos educado en un clima de gran libertad y hemos procurado darles lo mejor de nosotros. Ellos son los que libremente, “porque les ha dado la gana”, han elegido ese camino y parecen felices. Nosotros, lejos de empujarles, les hablamos con claridad de la dureza del camino que emprendían y de que lo importante en cualquier camino no son las ilusiones iniciales sino la perseverancia para llegar a la meta.

Efectivamente, hoy los jóvenes no lo tienen fácil…

También les hemos dicho que nos tendrán siempre a su lado…Tal y como están las cosas ningún joven “puede andar por la buena senda” si no es con un elevado grado de libertad. Hoy en día la virtud no es fácil, aunque mi visión de la juventud es muy positiva. A los chicos basta con mostrarles con sinceridad el camino del bien, un camino que es más exigente pero, a la vez, más atractivo que cualquier otro. También te digo una cosa, el mayor fracaso de mi vida sería el no haber ayudado a un hijo a encontrarse con Dios.

Eres Jefe de un Servicio que goza de bastante prestigio en España y más en concreto del Mieloma a nivel internacional lo que supone muchos viajes y participación en múltiples congresos ¿cómo llegas a todo?

Lo del prestigio es un poco exagerado y, en todo caso, fruto del trabajo de las 100 personas que formamos el equipo. Cuesta un poco llegar a todo, pero con esfuerzo se llega.


¿Saben tus colegas y amigos que eres del Opus Dei?

Por supuesto. Lo saben todos, no sólo los de Salamanca, sino también los colegas de otros países con los que coincido en numerosos Congresos. Esto forma parte de mi concepto de amistad. No creo en las amistades superficiales, me gusta tocar fondo (por ejemplo, no podría, no sabría permanecer al margen de un problema familiar de un amigo).

¿Y les hablas del Opus Dei?

Siempre que puedo. Siento mi responsabilidad de cristiano al moverme en el mundo científico internacional. Aprovecho todas las ocasiones para explicar mi fe, mi vocación y los ideales que me mueven. Agradecen siempre mis explicaciones sobre puntos controvertidos de la doctrina de la Iglesia. Muchos amigos han vuelto a practicar la fe, y a bastantes les he puesto en contacto para que asistan a los medios de formación que la Obra imparte en sus distintos países.

¿Conociste a San Josemaría?

Tuve la suerte de asistir a una tertulia con él en el año 1972. Entonces no era de la Obra y me impresionó su fuerza espiritual y la claridad de los mensajes. Intento vivir su enseñanza de buscar la santidad en medio del mundo. Personalmente, probablemente por mi trabajo, hay una expresión suya que me produce una gran satisfacción. Decía con frecuencia que el Opus Dei es “una inyección intravenosa en el torrente circulatorio de la sociedad”. Esta imagen, para un hematólogo, tiene un significado muy familiar.

¿Hay que ser especial para ser del Opus Dei?

No se trata de pensar que las personas del Opus Dei somos mejores que los demás, nada de eso. Sólo somos (cada uno de nosotros) un poco mejores de lo que seríamos sin esta vocación (o al menos por ello luchamos), y con todos nuestros defectos intentamos contribuir a que la sociedad camine más cerca de Dios.

J.L.G.

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“Medidas legales y encuestas reflejan un retorno al matrimonio clásico”

Posted by opus dei valladolid en abril 8, 2008

El Catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador del Pontificio Consejo para la Familia en el Vaticano Rafael Navarro-Valls pronunció el 3 de abril una conferencia en Burgos que llevaba por título “El retorno del matrimonio. Recientes datos legislativos y sociológicos”, una iniciativa puesta en marcha por Vivar (Centro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz) y la Delegación Diocesana de la Famila y Vida

Navarro Valls afirmó que numerosas medidas legales establecidas en diversos países y encuestas sociológicas realizadas en España reflejan una vuelta al llamado matrimonio clásico, basado en la monogamia, la heterosexualidad, la estabilidad, la formalización, la orientación hacia la prole (entre otras finalidades) y la libertad en la emisión del consentimiento.

Señaló también que «tanto los estudios más recientes del Centro de Investigaciones Sociológicas como los estudios de valores o de juventud asignan a la familia la máxima importancia en la vida, por encima de los amigos, el trabajo o la competencia profesional», y que «en una valoración de 1 a 10, la familia basada en el matrimonio y con hijos de ambos cónyuges alcanza más de un 9 de puntuación, siendo el más próximo al «modelo ideal de familia».

De las medidas legales establecidas en diversos países para fortalecer el matrimonio clásico, el experto destacó el llamado «matrimonio blindado», establecido, junto al matrimonio fácilmente disoluble, en varios estados de los Estados Unidos (EEUU), como Luisiana, Arizona y Arkansas. Se trata de un matrimonio opcional contraído por un hombre y una mujer que se comprometen para toda la vida suscribiendo una declaración previa en la que manifiestan que «si en el futuro tuviéramos especiales dificultades en nuestra unión, nos comprometemos a realizar todos los esfuerzos razonables para mantener el matrimonio, incluido el asesoramiento de expertos».

Navarro Valls también se refirió a la defensa legal del matrimonio heterosexual en diversos países, provocada por la introducción del llamado «matrimonio entre personas del mismo sexo» en España, Bélgica, Holanda, Canadá y algún estado de Australia.

Como manifestaciones de esta defensa, el jurista destacó una enmienda recientemente debatida en el Senado de los Estados Unidos, leyes que defienden expresamente el matrimonio como una «unión legal de un hombre y una mujer» promulgadas en 39 estados de los EEUU y aprobadas por referéndum en 19 casos, la anulación de las leyes que permitían las uniones homosexuales en el territorio de la capital australiana y la intención declarada del nuevo gobierno canadiense de presentar un proyecto de ley para derogar las vigentes leyes de «matrimonio» entre homosexuales.

También la modificación de la Constitución de Honduras para definir el matrimonio como «unión legal de hombre y mujer», el proceso similar iniciado en Guatemala, la declaración de inconstitucional del «matrimonio» entre personas del mismo sexo en Costa Rica, la presentación de una enmienda para elevar a rango constitucional la definición de matrimonio como unión entre personas de sexo distinto en El Salvador, la aprobación de una enmienda constitucional en este sentido en Letonia, la presentación de enmiendas en el Congreso y el Senado de Filipinas para «vetar» el matrimonio homosexual y el estudio de la posible inconstitucionalidad de la ley de «matrimonio» homosexual aprobada en España, por parte del Tribunal Constitucional.

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Andrea Feehery trabaja en el Shellbourne Conference Center (Indiana, EEUU). En este vídeo habla sobre su vocación como numeraria auxiliar, su vida en el Opus Dei, y la reacciones de su familia y amigos.

Posted by opus dei valladolid en abril 3, 2008

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Mons. Ocáriz: «Las puertas del Opus Dei están abiertas a todos»

Posted by opus dei valladolid en abril 3, 2008

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Monseñor Fernando Ocáriz (París, 1944) es la persona más cercana al prelado del Opus Dei. Publicamos una entrevista de la agencia Zenit en la que habla de la figura jurídica de la Prelatura Personal.

26 de marzo de 2008

En una entrevista a Zenit, a la luz de los primeros 25 años de la erección del Opus Dei como prelatura personal -la única del mundo-, su vicario general revela cuál es la relación de esta institución con las diócesis y explica que el a veces supuesto «poder» de «la Obra» no es otro que el derivado del Evangelio.
Monseñor Ocáriz ha recibido a Zenit en la sede de Villa Tevere en la Ciudad Eterna, donde está enterrado el fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer.

Este sacerdote es físico y teólogo. Autor de numerosas publicaciones filosóficas y teológicas, especialmente en el ámbito de la filosofía de la historia y de la cristología, desde 1986 es consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

También es miembro de la Pontificia Academia Teológica y desde el 23 de abril de 1994 es el Vicario General del Opus Dei.

–El Opus Dei nació para ayudar a los laicos en su vida normal. ¿Los laicos son parte de la prelatura del Opus Dei, o la prelatura es sólo para la parte -mínima– de sacerdotes del Opus Dei?

“San Josemaría Escrivá ha ayudado a corregir una concepción errónea de la santidad, como si fuera algo reservado para algunos «grandes». La santidad es hacerse amigo de Dios, dejar obrar al Otro, el Único que puede hacer que este mundo sea bueno y feliz”.

–Monseñor Ocáriz: El Opus Dei nació propiamente para difundir y recordar a todos –sacerdotes y laicos– la llamada universal a la santidad. Como enseñó san Josemaría desde 1928, esta universalidad, es decir, que Dios llama a cada persona, lleva consigo, además, que todas las circunstancias humanas honradas –el trabajo profesional, las relaciones familiares y sociales– pueden y deben ser realidad santificada y santificadora.

Como dijo el cardenal Joseph Ratzinger con motivo de la canonización del fundador del Opus Dei, el mensaje de san Josemaría Escrivá ha ayudado a corregir una concepción errónea de la santidad, como si fuera algo reservado para algunos «grandes». La santidad es hacerse amigo de Dios, dejar obrar al Otro, el Único que puede hacer que este mundo sea bueno y feliz.

Los laicos del Opus Dei, mujeres y hombres, casados y célibes, son parte integrante de la Prelatura, tanto como los sacerdotes que constituyen el presbiterio. La relación entre estos ministros sagrados y los fieles laicos es la propia de la Iglesia.

Al mismo tiempo, cada laico pertenece también a la Diócesis donde tiene el domicilio, como cualquier otro católico. Juan Pablo II lo recordó en diversas ocasiones, refiriéndose concretamente al Opus Dei: el sacerdocio ministerial de los clérigos y el sacerdocio común de los fieles laicos se unen y entrelazan, en unidad de vocación y de régimen para cumplir la misión evangelizadora de la Prelatura, bajo la guía de un Prelado.

–El Opus Dei es la única prelatura personal que existe actualmente. ¿Reciben consultas de instituciones eclesiales que querrían ser una prelatura personal?

–Monseñor Ocáriz: Sí, por ahora es la única prelatura personal. Sin embargo, en la Iglesia hay otras circunscripciones eclesiásticas delimitadas también por un criterio personal, para diversas necesidades pastorales.

Por ejemplo, los ordinariatos que existen en algunos países para la atención de fieles de rito oriental, los ordinariatos militares y una administración apostólica personal erigida hace unos años en Brasil.

La constitución de una prelatura personal corresponde exclusivamente a la Santa Sede; además, el Derecho Canónico prevé que para su erección se consulte a las conferencias episcopales interesadas.

Se trata de una decisión pastoral, dirigida a favorecer la misión de la Iglesia en un mundo caracterizado por la movilidad de las personas. Por ejemplo, en las Exhortaciones apostólicas post-sinodales Ecclesia in America y Ecclesia in Europa, Juan Pablo II menciona las prelaturas personales como posible solución para personas necesitadas de una peculiar atención pastoral, concretamente para grupos de emigrantes.

También es posible que, como ha sucedido en el caso del Opus Dei, la acción del Espíritu Santo, que impulsa a llevar a cabo determinadas tareas apostólicas, origine unas necesidades pastorales que requieran una estructuración en prelatura personal.

No me consta que el Opus Dei haya recibido consultas de instituciones que hayan pensado en la posibilidad de ser prelatura personal. En cambio, sí es relativamente frecuente que sean llamadas personas del Opus Dei para explicar la experiencia de la Prelatura en estos años: en congresos, jornadas de estudios, reuniones pastorales, etc.

–¿Qué hay de cierto en la supuesta independencia –o autonomía, si lo prefiere– del Opus Dei por el hecho de ser jurídicamente una prelatura personal?

–Monseñor Ocáriz: La realidad es exactamente la contraria. Erigir una prelatura significa precisamente «dependencia»: poner a una parte del pueblo cristiano en dependencia pastoral de un miembro de la jerarquía eclesiástica.

No tiene sentido hablar de independencia o autonomía pues, al contrario, el Opus Dei depende de un prelado nombrado por el Romano Pontífice.

El prelado y sus vicarios ejercen la potestad eclesiástica en comunión con los demás pastores, bajo la suprema autoridad del Papa, de acuerdo con las normas universales de la Iglesia y las normas particulares contenidas en los Estatutos que la Santa Sede ha establecido para la Prelatura.

Pienso que la experiencia de la presencia del Opus Dei en numerosísimas diócesis de los cinco continentes puede contribuir a que se comprenda, también desde un punto de vista práctico, que la novedad de las prelaturas personales, introducida por el Concilio Vaticano II, no perjudica la unidad en las Iglesias particulares, sino, al contrario, supone un servicio a éstas en la general misión evangelizadora de la Iglesia.

Como escribió Benedicto XVI al actual prelado, monseñor Echevarría, con ocasión del cincuenta aniversario de su ordenación sacerdotal, «cuando fomentas el afán de santidad personal y el celo apostólico de tus sacerdotes y laicos, no sólo ves crecer la grey que te ha sido confiada, sino que proporcionas un eficaz auxilio a la Iglesia en la urgente evangelización de la sociedad actual».

– ¿Es correcto decir que hay «obispos del Opus Dei»?

“A quien se acerca a una actividad apostólica promovida por la prelatura –sus puertas están abiertas a todos– se le ofrece un horizonte de vida cristiana”.

–Monseñor Ocáriz: Depende de lo que se entienda con esa frase. Cuando un sacerdote del presbiterio de la prelatura es llamado por el Santo Padre al episcopado, como ha ocurrido algunas veces, le sucede lo mismo que a cualquier sacerdote diocesano: deja de estar incardinado en la circunscripción eclesiástica de la que procede, aunque continúe recibiendo asistencia espiritual de la Prelatura. Tiene la misma condición canónica que la de cualquier otro obispo.

Como es obvio, el prelado del Opus Dei no tiene potestad alguna sobre la misión episcopal de esos obispos.

–Supongo que pensará que no existe un antes y un después en el Opus Dei a causa del fenómeno del “Código da Vinci”.

–Monseñor Ocáriz: Evidentemente, no. Suponer que esa novela pueda tener una incidencia histórica tal para determinar un antes y un después en el Opus Dei carece de sentido.

Distinto es el influjo que haya podido tener en algunas personas. Sin ignorar la desorientación que ese tipo de literatura puede provocar en algunos lectores, me consta que numerosas personas han decidido ponerse en contacto con la Prelatura y sus actividades de formación cristiana, precisamente como consecuencia de la información sobre la Obra que se dio, para contrarrestar serenamente las falsedades de ese libro.

También han sido numerosísimas las muestras de solidaridad con el Opus Dei por parte de periodistas, escritores y otras personas que han seguido más de cerca la información sobre este tema. Se ha experimentado, también con este motivo, una estupenda solidaridad eclesial: son momentos en los que se palpa que la Iglesia es familia.

–A veces se oye hablar del «poder» del Opus Dei. ¿Por qué cree que se ha generado esta imagen?

–Monseñor Ocáriz: A pesar de las limitaciones personales –ni somos ni nos consideramos «los primeros de la clase»–, Dios ha bendecido con abundantes frutos apostólicos la labor de almas del Opus Dei.

Visto humanamente, quizá eso puede parecer a algunos como expresión de «potencia» o «poder».

En realidad, la Obra es una pequeña parte de la Iglesia, y su «poder» consiste en el que de ahí le proviene: el Evangelio que -como escribe san Pablo- es «fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree». Los frutos de la labor de los fieles del Opus Dei los suscita el Espíritu Santo en la Iglesia y mediante la Iglesia.

A quien se acerca a una actividad apostólica promovida por la prelatura –sus puertas están abiertas a todos– se le ofrece un horizonte de vida cristiana.

Quien se acercase a la Obra buscando influencias humanas u otro tipo de bienes que no sean los espirituales, no podría resistir mucho tiempo: oiría hablar de amor a Jesucristo y a la Iglesia, de compromiso cristiano, de vida espiritual y de servicio generoso a los demás.

Por Miriam Díez i Bosch

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