Opus Dei Castilla y León

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“Recuerdo Valladolid con añoranza. Fueron años decisivos para mi vida”

Posted by opus dei valladolid en noviembre 16, 2007

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Rafael Echeverría Arruabarrena nació en Irún en 1928, estudió Derecho y se doctoró en Valladolid. Fue profesor de Ciencia Política en esta Universidad y en la de Navarra. Pidió la admisión en el Opus Dei en el año 1948. Fue ordenado sacerdote en 1964. Desde esa fecha hasta el 2005 ha residido en Francia. Actualmente vive en Santander. Acaba de publicar el libro “Por qué soy cristiano”.

 

 

D. Rafael, ¿qué le ha traído a Valladolid?

 

Después de cincuenta años de ausencia he querido recordar los años tan estupendos que pasé en Valladolid. He venido fundamentalmente a ver a algunos compañeros de curso de aquellos tiempos, como el catedrático de Derecho Mercantil y exrector de la Universidad, Justino Duque y Ángel Torío, catedrático de Derecho Penal. Me ha dado una gran alegría estar de nuevo con ellos y recordar aquellos años.

 

¿Cómo ha encontrado la ciudad?

 

Me he llevado una gran sorpresa. En algunos aspectos está irreconocible –es una gran ciudad- después de tanto tiempo. Pero hay edificios y estancias que se conservan casi como en aquella época. Durante estos años he sentido gran añoranza por esta tierra.

 

¿Por qué estudió aquí la carrera?

 

Entonces no había Universidad en Bilbao. Existía Deusto, pero había que venir a examinarse aquí al final de carrera para obtener el título oficial. Aquí viví en el Colegio Mayor Santacruz. Formaba parte de una coral compuesta por diez universitarios. Cantábamos en el ámbito universitario. Un día estábamos ensayando un requiem en la capilla del Santacruz cuando comenzó a llegar gente para un fueneral. Nos pidieron que lo cantáramos en la ceremonia y así lo hicimos.

 

Parece que fueron años decisivos en su vida…

 

Ya te puedes imaginar. Aquí hice la carrera y el doctorado y luego fui profesor. Son tiempos que quedan grabados para siempre. Además en esos años pedí la admisión en el Opus Dei al que me he entregado en cuerpo y alma toda mi vida. Recibir aquella vocación fue una gran dicha para mí y ha sido lo que ha dado pleno sentido a toda mi existencia.

 

¿Estaba ya entonces muy difundido el Opus Dei?

 

En aquellos tiempos había un solo Centro de 100 metros cuadrados en la calle Montero Calvo, se llamaba “El Rincón”. Me he quedado muy impresionado al saber que ahora hay cerca de una treintena de centros y que cientos de personas acuden a medios de formación que proporciona la Obra.

 

¿Conoció al Fundador del Opus Dei?

 

Tuve la suerte de estar con él en algunas ocasiones. Era una persona que producía una fuerte impresión. Tenía una personalidad muy acentuada, con gran firmeza de carácter compaginada con un enorme cariño y proximidad con todo el mundo. Era muy humano. Además tenía un profundo sentido espiritual. Trataba a Dios de un modo muy directo –y así nos enseñaba a tratarle-, con gran confianza y familiaridad. Es lógico que la Iglesia lo haya canonizado. Me siento un privilegiado por haber tenido la oportunidad de conocer a un santo.

 

Tras ordenarse marchó a Francia…

 

Eran años de expansión de la Obra (hoy también lo siguen siendo). Allí he vivido –sobre todo en París- desde el año 1964 al 2005. No sé si puede ser poco delicado si te digo que me siento muy francés. San Josemaría nos pedía que nos integráramos completamente en los países a los que íbamos, sintiéndonos tan ciudadanos como los nacidos allí.

 

Acaba de publicar el libro “Por qué soy cristiano”, ¿a qué se debe?

 

El libro es un esfuerzo para que quienes se dicen ateos encuentren argumentos que les convenzan de la existencia de Dios; para que los que creen en Dios se reafirmen en esta rica creencia; para que los que aceptan la existencia de Dios sepan y crean que Dios Hijo se hizo hombre para hacer de nosotros hijos de Dios y para que sepamos todos que Jesucristo dejó en la tierra ese trasunto suyo, que es la Iglesia, para conducirnos a Dios.

 

Nada más, D. Rafael, muchas gracias

 

Gracias a vosotros.

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